Plan de Calor 2025 del Departamento de Salud del Gobierno Vasco para prevenir los efectos de las elevadas temperaturas en la ciudadanía
- radiodonosti
- 11 jun 2025
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Actualizado con parámetros revisados este año, presta especial atención a la población de riesgo: menores de 4 años, mayores, embarazadas, personas con enfermedades crónicas y personas que realizan actividad física en exteriores

Al igual que en años anteriores, el plan, en el que participa de forma activa el Departamento de Seguridad a través de la Dirección de Atención de Emergencias y Meteorología, incluye información sobre los efectos en salud del calor y recomendaciones para prevenirlos, tanto para la ciudadanía como para otras instituciones implicadas. Para ello, se basa en tres elementos claves: la predicción y evaluación de temperaturas; la vigilancia epidemiológica de los efectos en salud de las altas temperaturas; y un sistema de comunicación de avisos y de medidas preventivas en los episodios de más calor.
Las recomendaciones a la población recogidas en el Plan de Calor 2025 inciden en la importancia de extremar precauciones en los episodios de altas temperaturas, en menores de cuatro años, personas mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas. Del mismo modo, se recomienda contactar con frecuencia con las personas mayores que vivan solas, y no dejar a nadie en un vehículo estacionado y cerrado.
El Plan de Calor 2025 se establece en coordinación con instituciones como OSALAN, el Servicio Público de Teleasistencia Beti On, Diputaciones y entidades locales, como los ayuntamientos de Bilbao, Donostia y Vitoria-Gasteiz y EUDEL e incluye asimismo una serie de recomendaciones para diferentes ámbitos e instituciones
La vigilancia y predicción de temperaturas se realiza por Euskalmet en cuatro zonas climáticas de Euskadi. En función de la intensidad de las temperaturas y de su persistencia en el tiempo se determinan tres niveles de riesgo: amarillo (situación de aviso), naranja (alerta) y rojo (alarma). En cada uno de ellos se emiten avisos y se recomiendan medidas preventivas para población general y para grupos vulnerables. Durante el periodo de activación del plan se realizará también el seguimiento específico de la mortalidad atribuida al calor.

RECOMENDACIONES GENERALES PARA PREVENIR LOS EFECTOS DEL CALOR
A. Protegerse del calor
Al aire libre
Evitar la exposición solar en las horas centrales del día. No exponer nunca directamente al sol a bebés de menos de 6 meses.
Protegerse del sol mediante sombrero, gafas de sol y protector solar.
Usar ropa ligera, holgada y que deje transpirar.
Evitar realizar actividad física intensa en episodios de altas temperaturas, y sobre todo durante las horas de más calor.
Consultar con el personal sanitario ante síntomas que se prolonguen más de una hora y estén relacionados con las altas temperaturas (debilidad, fatiga, mareos, náuseas, visión borrosa, desmayo…).
En casa e interiores
Mantener ventanas y persianas cerradas cuando las temperaturas son altas.
Aprovechar el aire de la noche para ventilar y refrescar las estancias.
Evitar, en las horas más calurosas del día, el uso de electrodomésticos y aparatos que produzcan calor.
El uso de ventiladores eléctricos puede aliviar, pero cuando la temperatura supera los 35 °C, no son útiles para prevenir las enfermedades relacionadas con el calor puesto que no reducen la temperatura corporal.
Si se nota mucho calor, tomar duchas o baños de agua fría. Otra alternativa es refrescarse el cuerpo, sobre todo cara y manos, con agua fresca y paños o esponjas mojadas.
Si no es posible refrescar la casa, pasar de 2 a 3 horas del día en un lugar fresco (como un edificio público con aire acondicionado).
B. Evitar la deshidratación
Beber agua y líquidos de manera frecuente, sin esperar a tener sed.
Evitar consumir bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas. No calman la sed y favorecen la deshidratación.
Aumentar el consumo de ensaladas, verduras y frutas, para reponer las sales minerales que se pierden por el sudor.
Evitar las comidas grasas y demasiado abundantes puesto que dificultan la adaptación al calor.
C. Cuidar de las personas más vulnerables
Aunque cualquier persona puede sufrir problemas por el calor, hay que prestar especial atención a bebés y menores de edad, a mujeres gestantes y lactantes, así como a personas mayores y con enfermedades.
NUNCA se debe dejar a nadie en un vehículo estacionado y cerrado, aunque esté a la sombra.
Las personas ancianas, sobre todo las que viven solas o son dependientes, pueden tener dificultades en adoptar medidas protectoras, conviene visitarlas, al menos, una vez al día.
En caso de emergencia llamar al 112





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