Ángel Pazos nos da las claves del Stabat Mater de Dvorák
- radiodonosti
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Gran concierto sinfónico-coral que aporta la solemnidad y el recogimiento propios de una obra maestra espiritual. Este sábado 14 en el Amaia
El Stabat Mater de Antonín Dvořák es una de esas obras que no se escuchan: se viven. Escrita desde un lugar profundamente personal y humano, esta partitura es una reflexión musical sobre el dolor, la pérdida y la esperanza, con una intensidad emocional que atraviesa al oyente desde el primer compás.
Dvořák compuso el Stabat Mater entre 1876 y 1877, tras la muerte de tres de sus hijos en un corto periodo de tiempo. Esa tragedia vital marcó profundamente la obra, que transforma el texto litúrgico medieval en un recorrido sonoro de gran profundidad espiritual. Lejos de caer en el dramatismo excesivo, la música avanza con una belleza serena, íntima y luminosa, convirtiéndose en una de las grandes obras corales del Romanticismo.
La partitura está escrita para solistas, coro y orquesta, y destaca por su riqueza melódica, su uso expresivo del color orquestal y un tratamiento del coro que va desde la recogida introspección hasta grandes momentos de fuerza colectiva. Es una obra extensa, pero de una escucha sorprendentemente fluida, capaz de atrapar tanto al público habitual de la música clásica como a quienes se acercan a este repertorio por primera vez.
El 14 de marzo, el Stabat Mater sonará en el Centro Cultural Amaia, en una interpretación muy especial que reunirá a varios coros del Bidasoa junto a la Orquesta Luis Mariano. Una colaboración coral y orquestal que pone en valor el tejido musical de nuestra comarca y el trabajo colectivo de intérpretes locales.
La dirección musical correrá a cargo de Aldo Salvagno, al frente de un proyecto que busca no solo interpretar una gran obra del repertorio sacro, sino también compartir con el público una experiencia artística y emocional de primer nivel.
Un concierto para escuchar con calma, dejarse llevar y sentir. Porque hay músicas que explican cosas que las palabras no alcanzan. Y este Stabat Mater es, sin duda, una de ellas.

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